VIAJE A ALPES – Parte II

Segunda parte del viaje a Alpes. El que no haya leído la primera, que se pase por aquí.

Día 6: Chur (descanso).

Chur (en alemán) o Coira (en italiano) es una ciudad de unos 35.000 habitantes, considerada como la más antigua de Suiza. Se encuentra en el valle del Rin, y es el punto de encuentro entre las culturas latina y germánica. En este viaje aprendí algo de Suiza que me llamó la atención, y es que tienen 4 lenguas oficiales: alemán (la más hablada), francés (hablada por el 20%), italiano (6%) y romanche (0,5%). Y yo que siempre había pensado que en toda Suiza se hablaba alemán…

Pese a no tener muchos habitantes es una ciudad amplia al estar formada en su mayor parte por casas bajas con jardín, algunas avenidas largas, una gran estación de tren (principalmente de mercancías), y bastante industria, pero la zona bonita es la Ciudad Vieja, con sus calles estrechas y sus edificios antiguos pero muy bien conservados. Me gustó mucho y merece le pena una visita.

Pasamos el día recorriendo sus calles, descansando tranquilamente en alguna terraza y curioseando algunas tiendas como por ejemplo una de navajas suizas que tenían todo tipo de utilidades, desde las más básicas hasta algunas con USB y cargadores solares para móvil. Todo a precio suizo, eso sí.

2011-08-12_18-42-46 Panorama_web

2011-08-12_13-07-10 Panorama_web

2011-08-12_14-03-50_web

2011-08-12_14-12-51_web

2011-08-12_14-28-21_web

2011-08-12_18-09-42_web

2011-08-12_15-00-13_web

2011-08-12_14-57-52_web

2011-08-12_18-27-34 Panorama_web

Por cierto, un detalle: por la ciudad la gente se movía bastante en bici, y cuando se paraban y entraban a una tienda o una cafetería la dejaban fuera, apoyada sobre su pata de cabra, y ya. Ni candados ni nada. E incluso con la compra en la cesta. Los suizos son unos aburridos, sí, pero tienen cosas de las que ya podríamos aprender otros países…

Día 7: Chur – Livigno (Italia), 236 km.

Descansado el cuerpo el día anterior, volvíamos a la moto, que en el fondo es para lo que estábamos allí. Y además tocaba (entre otros) un paso al que le tenía muchas ganas, el Stelvio.

El primer destino del día era el Flüelapass (2.389 m.). La carretera salía de Chur  recorriendo el valle del Rin, pero pronto buscaba un valle más estrecho camino del Flüela. La carretera era amplia y sin muchas curvas, pero nosotros cogimos un desvío que nos iba a hacer atravesar una pequeña cordillera. El problema es que la carretera que había ojeado yo en el GPS cada vez era más estrecha, más empinada, y menos asfaltada… hasta el punto que tuvimos que dar media vuelta. Quizá una trail habría podido seguir, pero aún y todo no tenía muy claro de que fuese a llegar donde yo quería, así que volvimos a la carretera anterior y seguimos tranquilamente disfrutando del paisaje.

Tras pasar por un pequeño lago, el Davosersee, que se encuentra justo antes de llegar a Davos (que a alguno le sonará por ser la sede del Foro Económico Mundial), empezaba la subida al Flüelapass. Una subida en la que encontramos bastante tráfico pero principalmente eran motos, y como la carretera era buena y de curvas rápidas en general, y el ritmo era alegre, en nada nos plantamos arriba.

2011-08-13_11-03-03_web

2011-08-13_11-09-28_web

2011-08-13_11-16-00 Panorama_web

En este caso en el alto había (como en casi todos) un pequeño lago, pero no había vistas hacia ningún valle, así que fue parar, comprar la respectiva pegatina, y tirar para abajo. La bajada era también rápida, aunque salpicada de vez en cuando por las típicas curvas de 180º a las que ya me estaba haciendo a base de pasar y pasar por ellas. Viajar en moto por Alpes es como hacerse un máster de curvas.

2011-08-13_11-31-56_web

2011-08-13_11-37-46_web

La carretera iba bajando hasta encontrarse con un río que compartía ruta con la carretera y que iba apareciendo y desapareciendo a nuestro lado. Y casi sin darnos cuenta, ya estábamos otra vez subiendo. Esta vez la carretera era más revirada que la del paso anterior, más lenta pero más divertida. Además casi no había tráfico así que llegamos pronto al siguiente destino del día, el Ofenpass o Passo del Fuorn (2.149 m.). Estábamos ya acostumbrándonos a subir pasos, y pese a eso todos seguían siendo especiales. Cada uno tenía algo que lo diferenciaba del resto. Unos eran más cerrados, otros más abiertos, unos de piedra, otros rodeados de prados, otros con bosques, otros con pueblos… un espectáculo para la vista en todo caso.

2011-08-13_11-43-34_web

2011-08-13_12-05-52_web

De todas formas, tengo que reconocer que tanfo el Flüela como el Ofen no son dos de los puertos que más recuerde del viaje, aunque puede que la culpa sea de mi cabeza, que estaba desde que salímos del hotel pensando en el último puerto del día. De hecho después de bajar el Ofen, pasando por Prato Allo Stelvio recuerdo que la imagen de la siguiente foto me hizo sonreír sabiendo que en esos montes nevados que se veían al fondo se encontraba uno de los objetivos principales de este viaje.

2011-08-13_13-01-05_web

Ese objetivo no era otro que el asombroso y mítico Passo Stelvio (2.760 m.). Uno de los puertos de montaña más elevados de los Alpes, sólo superado por el Col de L’Iserán, del que también hablaré más adelante. Los aficionados al ciclismo lo conocerán porque el Giro suele pasar por él, y de hecho entre muchos ciclistas es conocida como “la cima Coppi”, dado que fue Fausto Coppi el primero en coronarla en un Giro.

Para los motoristas es más conocido por sus 24 kilómetros de subida y sus 48 curvas con un desnivel medio de un 7.5%. Creo que hasta este puerto no había llegado a meter primera en la moto para subir un puerto nunca. Pues aquí lo tuve que hacer, y varias veces. Las curvas son impresionantes, no sólo por sus 180º sino porque antes de entrar en ellas te parecen verdaderos escalones. Para mí cualquier ciclista que suba este puerto debería recibir al instante el título de superhéroe.

2011-08-13_13-17-52_web

2011-08-13_13-18-27_web

2011-08-13_13-18-36_web

Recuerdo que llegar a la cima me provocó una sensación mezcla de triunfo pero también de disgusto. Quería más. Esos 24 km. me habían sabido a poco, y eso que el ritmo de subida es tan tranquilo que te cuesta lo suyo llegar arriba. No es un puerto de “Rs”, es un puerto para disfrutar cada curva. Y reconozco que lo hice.

En la cima había bastante vida. Estaba repleto de motos, de ciclistas, de puestos vendiendo camisetas, pines, gorras, pegatinas… todo un completo merchandising del Stelvio. También hay varios sitios para comer algo, aunque tengo que recomendar sin duda alguna el puesto de salchichas de diferentes tipos que tiene un señor vestido de tirolés en la misma carretera. Recuerdo haber saboreado esa especie de perrito sentado en un murete, mirando al infinito, gozando como un tonto del paisaje. De hecho allí entendí lo que tiene que suponer para un alpinista subir una cumbre, teniendo en cuenta que el paisaje que yo estaba observando es una parte ínfima de lo que verán ellos, aparte de no haber hecho ningún esfuerzo físico más allá de llevar la moto por su camino. Impresionante.

2011-08-13_13-28-24web

2011-08-13_15-12-19_web

2011-08-13_13-23-25web-2

2011-08-13_14-22-04 Panorama_web

2011-08-13_14-15-35_web

Creo que las fotos hablan por sí solas. Entre las cerradas curvas que se ven subiendo por la ladera y el paisaje que se disfruta desde arriba, puedo decir que sin duda es el puerto de montaña que más recuerdo de todos los que he subido. Y por suerte este año repito!!

Después de comer estuvimos dando una vuelta por allí (pudimos tocar nieve en pleno agosto), y subimos andando al refugio que hay en la zona más alta (el Tibet), donde tomamos un café sentados junto a una ventana que daba al inmenso valle que quedaba a nuestros pies.

Con pocas ganas de abandonar aquel lugar subimos a la moto y empezamos la bajada, que tampoco estaba nada mal. Motos y más motos en caravana (pero a buen ritmo), curvas cerradas enlazadas con otras más amplias, cascadas de agua por los laterales, y hasta estrechos túneles donde los coches podían llegar a encajarse si se encontraban con otro, como pasó delante nuestro.

2011-08-13_15-30-23_web

2011-08-13_15-32-39_web

2011-08-13_15-20-03_web

2011-08-13_15-33-00_web

2011-08-13_15-40-40_web

Al poco de empezar la bajada uno puede desviarse hacia la derecha e ir al Umbrailpass (2.501 m.) pero eso nos llevaría al punto de partida (cosa que no me habría importado en exceso, la verdad) así que nosotros sólo coronamos la cima y volvimos a la carretera que seguía bajando hacia Bormio para tomar justo antes de llegar un desvío dirección a otros dos pequeños puerto llamados Passo Foscagno (2.291 m.) y Passo Eira (2.208 m.) que nos llevaban directamente al destino final del día, Livigno.

Un vez en Livigno descargamos todo en el hotel (Hotel Prímula, 100€/noche) y fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Es un sitio curioso porque pertenece a Italia pero es zona franca, lo que significa que no está sujeto a ciertos impuestos estatales. Es un pueblo pequeño, lleno de casas de piedra y madera, y con muchas flores por todas partes. Por todo el pueblo hay empresas que organizan rutas a pie y en bici por la zona, aunque se nota que su momento fuerte es el invierno, ya que desde el mismo pueblo salen algunos telesillas para subir a las laderas que lo rodean. Además también hay un montón de tiendas de electrónica, joyerías, estancos y tiendas de bebidas. Vamos, una pequeña Andorra. Para que os hagáis una idea, por aquel entonces nosotros andábamos pagando el litro de gasolina a 1,40€, y allí estaba a 0.99€. Eso sí, sólo puedes llevar el que quepa en tu depósito, nada de llenar garrafas.

2011-08-13_18-49-06_web

2011-08-13_18-57-17_web

2011-08-13_19-43-31web

Día 8: Livigno – Verbania (Italia), 260 km.

Abandonamos Livigno a primera hora de la mañana. No he comentado nada pero dado que los horarios por toda la zona de Alpes son más europeos que los nuestros, siempre madrugábamos a eso de las 7-8 de la mañana para estar en ruta nunca más tarde de las 9. Teniendo en cuenta que por allí comen a las 12 y cenan a las 7 de la tarde, o te adaptas o no consigues encontrar sitios para comer, aunque también es cierto que muchas veces recurrimos a ensaladas o sandwiches que nosotros mismos llevamos encima y te permiten comer donde y cuando sea.

Como Livigno está metido en medio de un pequeño valle encerrado por montañas, nada más salir del hotel nos encontramos ya con las queridas curvas. En unos 15 km. estábamos pasando por el primer puerto: Forcola de Livigno (2.315 m.) y  10 km. después el Passo del Bernina (2.330 m.). Una zona bonita, no excesivamente escarpada, con carreteras llenas de galerías, de curvas suaves y también alguna más pronunciada (sobre todo entre las cimas de ambos pasos).

2011-08-14_09-12-29_web

Una vez bajamos el Bernina nos encontramos frente al Lago Bianco y las vías del famoso Glacier Express, un tren de altura que recorre los Alpes desde Chur hasta St. Moritz, apareciendo y desapareciendo de la vista al acercarse o alejarse de la carretera. Además atraviesa numerosos túneles y cuando piensas que ha desaparecido, te sorprende de nuevo su intenso color rojo resurgiendo por alguna ladera…

2011-08-14_09-31-47_web

2011-08-14_09-32-15web

2011-08-14_09-53-50_web

El siguiente paso del día era el Julierpass (2.284 m.), cuya subida no nos sorprendió por nada en especial, pero que sí lo hizo en su bajada tanto por la carretera (que alterna zonas abiertas y otras muy cerradas) como por el paisaje, salpicado por riachuelos que jugueteaban con la propia carretera y formaban en su camino lagos de diferentes tamaños.

2011-08-14_10-15-27_web

2011-08-14_10-33-46_web

Y así a lo tonto volvíamos a estar a escasos 10 km. de Chur, la ciudad donde habíamos estado dos días antes, pero es lo que tiene un viaje en moto por los Alpes, que te pasas el día dando vueltas y viendo carteles que indican distancias a lugares conocidos por los que ya has pasado alguna vez. El caso es que nuestro destino estaba en dirección opuesta a Chur, así que en Thusis cogimos el desvío hacia el último gran puerto del día, el Passo de San Bernardino (2.066 m.).

Mucho ojo porque en Thusis se puede elegir la carretera vieja, que sube hasta el San Bernardino, o la nueva que lo atraviesa por debajo a través de más de 6 km. de túnel. Nosotros evidentemente íbamos por la vieja, buscando curvas. Y las encontramos. Muchas. A lo largo de estos posts sobre el viaje a Alpes ya he comentado que hay puertos que recuerdas mejor que otros. El Stelvio, el San Gottardo… y el San Bernardino, pese a no ser especialmente alto, es otro de esos.

Entre Jannagada, que es donde empieza a subir la carretera hasta Mesocco, donde termina de bajar, hay 30 km. repletos de curvas. Por suerte las más cerradas están agrupadas por partes y se puede descansar brazos de vez en cuando, porque las zonas reviradas son bastante reviradas. Además algunas son curvas cerradas pero amplias, por lo que el ritmo puede ser bastante alegre (lo que puede significar ir a 60-80 km/h. tampoco mucho más). En la cima hay un viejo edificio que ahora es restaurante y creo que también hotel que recuerda mucho a las películas de nazis ambientadas en zonas de montaña, y que por dentro debía ser bastante curioso según me comentó mi mujer, que fue la que entró a por la correspondiente pegatina. Y enfrente del edificio, un pequeño lago, como en casi todos los altos.

Este puerto era impresionante en la subida y también en la bajada. De hecho no sabría con qué ladera quedarme.

2011-08-14_12-14-59 Panorama_web

2011-08-14_12-07-36_web

2011-08-14_12-31-06_web

2011-08-14_12-30-00_web

2011-08-14_12-46-09_web

Tras terminar de bajar atravesamos Bellinzona, una pequeña población de unos 15.000 habitantes en la que destacan sus 3 castillos, patrimonio de la humanidad. Nosotros vimos alguno desde lejos porque ya no teníamos intención de parar hasta el hotel, así que seguimos ruta empezando a bordear el Lago Maggiore, el cual se encuentra dividido entre Suiza e Italia y está a unos 60 km. al norte de Milan. Cuando busqué hotel por esa zona recuerdo que unos cuantos kilómetros a un lado o al otro de la frontera significaba doblar o triplicar el precio de la habitación, así que nuestro destino se encontraba en la zona italiana, en Verbania.

Hay que decir que el lago es precioso, pero la carretera no tanto. Desde que empieza el lago hasta Verbania había unos 40-50 km. que nos costaría hacer más de una hora. La zona es muy turística, de veraneo, y está repleta de casas por todas partes pese a que casi no hay sitio entre el lago y las laderas. Es la típica zona en la que no sabes muy bien donde termina un pueblo y empieza el siguiente porque entre uno y otro hay casas continuamente, y claro, eso en agosto significa atascos. Y en este caso al ser una carretera tan estrecha y casi sin arcén ni siquiera la moto nos ayudó a evitarlos. Además había unos 34 grados, y los trajes empezaban a pegarse al cuerpo, así que al final paramos a comer algo a medio camino (calculo que sería en Cannero Riviera) y ya con el estómago lleno y bien cargados de paciencia seguimos hasta llegar al hotel (Hotel Villa Lidia, 160€ dos noches). Una vez allí descargamos la moto, nos pegamos una duchita para refrescarnos y nos acercamos a la orilla del lago para dar una vuelta, tomar algo y cenar.

2011-08-15_13-01-14 Panorama_web

La sorpresa fue que era algún tipo de festividad local y había bastante ambiente: barracas, puestos de artesanía, un escenario… y mucha gente en la orilla del lago sentada esperando. Por megafonía anunciaron algo que no entendimos muy bien, pero sí pillamos la hora a la que empezaba eso que atraía a tanta gente, así que tomamos algo y esperamos a que empezase lo que finalmente resultó ser una especie de regata, pero con toque local.

Por lo que conseguimos entender en italiano, había varias tandas en las que participaban unas barcas bastante artesanales, las cuales pertenecían cada una a diferentes barrios, pueblos o zonas del lago. Salían de la orilla, remaban hasta una boya, daban la vuelta, y cuando estaban llegando, uno de los remeros se tiraba al agua, nadaba hasta un palo que había en la orilla con una cuerda colgando, la escalaba y tocaba una campana. Y ya. Muy sencillo, pero con un público muy entregado. Tanto que nosotros acabamos como si fuésemos de Verbania de toda la vida, animando a los locales, que evidentemente eran los que más apoyo tenían.

2011-08-14_19-56-04_web

2011-08-14_20-16-29web

2011-08-14_20-41-18_web

Terminadas las tandas cenamos probablemente las peores pizzas que se pueden comer en todo Italia (de esas prefabricadas congeladas, fallo enorme al elegir restaurante), vimos la tanda final ya echada la noche con las barcas iluminadas con un montón de bombillitas y nos fuimos al hotel, que el día había sido largo y era ya tarde. Se notaba que estábamos en un país latino, porque eran más de las 12 de la noche… y no me imagino yo a los suizos a esas horas viendo unas regatas.

Día 9: Verbania (descanso).

Vaya noche. Tan inolvidable como alguno de los grandes pasos de montaña del viaje. La tormenta más bestia que he visto en mi vida, mezcla de tormenta eléctrica con aguaceros y truenos de esos que hacen retumbar cimientos. Y todo esto en un hotel antiguo, una casona de altos techos y grandes ventanas que se movían con cada trueno y que aportaban a la tormenta un plus siniestro (nada que ver la estampa nocturna con la diurna de la foto).

2011-08-16_09-10-03_web

Pero mi preocupación estaba fuera de la casa, tenía dos ruedas y estaba aparcada en la trasera, en un jardín arenoso, sólo con la pata de cabra (casualidad, yo que siempre pongo el caballete), y rodeada de otras 4 o 5 motos más. Y yo no tenía huevos de salir porque simplemente rodear la casa iba a suponer ponerme como una sopa, pero no dejaba de pensar que la pata de alguna se iba a hundir poco a poco en el suelo con la ayuda del agua y todas iban a hacer el dominó acabando en el suelo. Y así me pase varias horas, sin estar despierto al 100% (ni al 80 probablemente) pero tampoco sin poder dormirme del todo. Por suerte, el suelo aguantó bien, aunque al día siguiente la pata estaba bien hundida. Y ya, ya sé que debería haber metido alguna tablilla o algo debajo, pero ni por asomo esperaba yo que lloviese, y menos de aquella manera.

El día no tenía ruta planificada, y aunque habíamos pensado que igual rodear el lago en moto podría ser buena idea o incluso acercarnos a Milan, los atascos del día anterior hicieron que desecháramos la idea y dedicásemos el día a conocer el pueblo.

Verbania es un pueblo de unos 30.000 habitantes, bastante amplio y con zonas de casas actuales y feos apartamentos, pero también tiene dos zonas atractivas, una en cada punta del pueblo, pero muy similares entre sí. Callejuelas estrechas, con casas antiguas pintadas de vivos colores, varias iglesias sencillas por fuera pero que al entrar sorprenden… vamos, de esos sitios que invitan a perderse por sus calles. Y eso hicimos durante todo el día, aparte de sentarnos a descansar observando el lago rodeado de montañas, que es una vista que merece mucho la pena.

2011-08-15_14-58-48_web

2011-08-15_15-01-18_web

2011-08-15_15-26-39_web

2011-08-15_17-10-38 Panorama_web

Por la noche buscamos alguna pizzería buena (las pizzas del día anterior me habían dejado una espinita clavada) y gracias a google encontramos una por la zona muy recomendable.: “Pizzería Locanda del Lupo” . Nos cenamos dos pizzas como dos soles y muy baratas (no recuerdo el precio, pero andaban por los 5€ cada una).

2011-08-15_20-45-10_web

Después de cenar, directos al hotel, que al día siguiente tocaba de nuevo moto con más Alpes por delante…

Continuará…

Acerca de Iker

Diseñador 3D, profesor de 3DS Max y fotógrafo esporádico. Loco por cualquier cosa con botones o que se apellide digital, y cómo no... también por el mundo de las dos ruedas. Ah, y baskonista!

Publicado el 16 mayo, 2013 en Fotografía, Motos, Rutas, Viajes y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: